Todo tiene un comienzo. Cupcakes de limón y frosting de limón y chocolate blanco

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¡Hola otra vez!

Todo en la vida tiene un inicio, y qué mejor manera de comenzar este blog que con la primera receta que considero que hay que saber hacer.

Es la que saben casi todas las madres y abuelas, y es tan simple que los ingredientes ni siquiera se miden en gramos, mililitros o tazas (que estas últimas a mí no dejan de darme quebraderos de cabeza ya que suelen ser traducciones y no suelen ser muy precisas, pero esto es otro tema).

Esta receta se suele utilizar para hacer bizcochos, pero, como la mayoría, se puede utilizar en formato cupcake sin problema.

Vamos al lío:

Ingredientes

Para los cupcakes:

1 yogur de limón (la pieza clave, ya que el yogur nos va a dar la medida del resto de ingredientes, asique utilizaremos la medida “yogur” a partir de ahora)

2 yogur de azúcar granulado (el de siempre, vamos)

3 yogur de harina de trigo

1 yogur de aceite de girasol

3 huevos

1 sobre de levadura

Ralladura de un limón

Para el frosting:

300 gr azúcar glass

150 gr queso de untar

225 gr de mantequilla en pomada

75 gr de chocolate blanco (las tabletas que yo compro tienen ese peso, no pasa nada si son un poco más grandes)

80 ml de nata fresca, creme fraiche (aproximadamente dos cucharadas soperas)

Esencia de limón

Preparación:

Precalentar el horno a 170ªC y preparar las cápsulas en la bandeja.

Batir el yogur con el azúcar.

Añadir los huevos uno a uno.

Incorporar la ralladura de limón o esencia (ya que la necesitáis para el frosting. Con una cucharadita o dos es suficiente)

Tamizar en un bol la harina con la levadura e ir añadiendo a la mezcla anterior.

Añadir el aceite y mezclar bien hasta que quede homogéneo.

Llenar las cápsulas hasta 2/3 de altura y hornear durante 15-20 minutos o hasta que un palillo salga limpio al pincharlas.

Dejar enfriar cinco o diez minutos en la bandeja y luego sacar a una rejilla (la propia del horno os sirve)

Una vez horneado pasamos a hacer el frosting. Se puede hacer a mano, pero queda mucho más consistente con una batidora de varillas. Por cierto, se podría considerar una variante del frosting de chocolate negro de Martha Stewart.

Mezclar la mantequilla con el azúcar glass, tamizándolo poco a poco.

Incorporar el queso crema y seguir batiendo.

Añadir la esencia de limón y el chocolate derretido hasta que quede homogéneo.

Por último añadimos la nata fresca y seguimos batiendo.

Una vez que los cupcakes estén completamente fríos rellenamos la manga pastelera con el frosting y los decoramos a nuestro antojo, y si no tenéis manga podéis usar una cuchara, espátula, cuchillo de mantequilla o que se os ocurra ¡el sabor no cambiará!

No os frustréis si no os salen muy bonitos las primeras veces, ¡todo es cuestión de coger el truco y volver a hacer cuando se acaben!

Ya me contaréis qué tal.

 

A pleasure,

David

Pd. Os dejo una fotillo de una de mis tartas. A ver qué os parece.

enfermeria2

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